El otro día, leí (y participé en) un estupendo post sobre los e-readers.
No me resisto a desarrollar el tema...
En primer lugar, ¿soy una gran consumidora de libros?
Bueno, ya lo dije, pero me encanta leer. Desde pequeña. La verdad es que recuerdo vagamente la progresión de mis lecturas: de los cuentos infantiles con castillos que se construían cuando pasabas de página, pasé a los libros de El Barco De Vapor. Creo que ya han desaparecido, pero me parecía una fantástica idea segmentar los libros por edad. Mis primeros libros fueron naranjas, y me emocioné cuando pasé a los libros rojos, los de los mayores.
Después de eso, pasé a resolver misterios. Muchos misterios. De mano de Los Cinco, Los Hollister, El Club de Los Siete Secretos, Los Jaguares, Serie Secreto, Los Tres Investigadores... Cuando me cansé de resolver misterios (o mejor dicho: cuando ya se me acabaron esos libros de la biblioteca), quise ir a un internado. Como el de Torres de Malory o Santa Clara. Pero el mejor fue el pensionado de Egeborg.
Todos esos libros los sacaba de la biblioteca y prácticamente los devoraba. Disfrutaba muchísimo con su lectura. De vez en cuando recibía alguno como regalo, cosa que me encantaba.
Cuando mi poder adquisitivo me lo ha permitido, mi paso por las bibliotecas se ha reducido hasta casi desaparecer. Ahora tengo una completa y colorida colección de libros que me alegra las estanterías. Cuando veo un título que me llama, me lo compro. Me gustan los libros de bolsillo, pero para algunos lanzamientos que espero con gusto, en cuanto salen se vienen a casa. Es uno de mis caprichos.
No obstante, ahora leo menos (por falta de tiempo). Y siempre leo por placer. Me gusta mucho el género chick-lit, me atrae mucho. Y a pesar de que otros lectores me miran por encima de sus portadas de sesusdos libros (en sentido figurado) porque según algunos gafapastas lo que leo no es literatura, yo disfruto. Que creo que es lo realmente importante, ¿no?
¿Tengo un e-reader, o al menos, intención de comprarlo?
Pues no, la verdad.
Y no se trata del tema tecnológico, porque nadie me puede acusar de tecnófoba: móvil táctil, BlackBerry, iPod, TomTom, portátil en dos versiones (17 y 10 pulgadas), Nintendo DS, PSP, PS3... Un e-reader se sentiría como en familia.
No es por eso, está claro. Es porque el e-reader me privaría de otros placeres de la lectura...
No entraría igual en las megalibrerías como a mí me gusta. No deambularía entre estanterías atestadas de libros de brillantes encuadernaciones. No pasaría el dedo por los lomos de los nuevos lanzamientos, fascinada. No evaluaría por las portadas si me gustaría la historia de dentro. No abriría los libros nuevos para olerlos. No arrugaría la nariz ante las contraportadas. No podría criticar la clasificación de los libros de la FNAC.
No decidiría mentalmente dónde colocar el nuevo libro, no tendría que pensar si clasificarlos por editorial, por autor, por tamaño... No me quedaría mirando mis estanterías de libros pensando cuál será el siguiente.
Tampoco escogería un papel de regalo bonito para forrar los libros, que no se estropeen cuando los llevo en el bolso. No andaría escogiendo marcapáginas cucos (no compro ninguno, pero busco cosillas que me sirvan).
No me quedaría dormida en el sofá con un libro sobre la tripa (me doy la vuelta dormida, se cae el e-reader y se rompe: me daría un limón). No me complacería ver el marcador de lectura avanzando poco a poco por el grosor del libro. Las últimas hojas de los libros no me harían cosquillas en los dedos cuando estoy a punto de acabar una historia. No abriría una página al azar para leer un párrafo cualquiera para crearme más emoción.
Claro que no digo de este agua no beberé, o mejor aún: este cura no es mi padre. Pero de momento, me quedo con los libros en papel de siempre. Se nota que me gustan, ¿verdad?
No me resisto a desarrollar el tema...
En primer lugar, ¿soy una gran consumidora de libros?
Bueno, ya lo dije, pero me encanta leer. Desde pequeña. La verdad es que recuerdo vagamente la progresión de mis lecturas: de los cuentos infantiles con castillos que se construían cuando pasabas de página, pasé a los libros de El Barco De Vapor. Creo que ya han desaparecido, pero me parecía una fantástica idea segmentar los libros por edad. Mis primeros libros fueron naranjas, y me emocioné cuando pasé a los libros rojos, los de los mayores.
Después de eso, pasé a resolver misterios. Muchos misterios. De mano de Los Cinco, Los Hollister, El Club de Los Siete Secretos, Los Jaguares, Serie Secreto, Los Tres Investigadores... Cuando me cansé de resolver misterios (o mejor dicho: cuando ya se me acabaron esos libros de la biblioteca), quise ir a un internado. Como el de Torres de Malory o Santa Clara. Pero el mejor fue el pensionado de Egeborg.
Todos esos libros los sacaba de la biblioteca y prácticamente los devoraba. Disfrutaba muchísimo con su lectura. De vez en cuando recibía alguno como regalo, cosa que me encantaba.
Cuando mi poder adquisitivo me lo ha permitido, mi paso por las bibliotecas se ha reducido hasta casi desaparecer. Ahora tengo una completa y colorida colección de libros que me alegra las estanterías. Cuando veo un título que me llama, me lo compro. Me gustan los libros de bolsillo, pero para algunos lanzamientos que espero con gusto, en cuanto salen se vienen a casa. Es uno de mis caprichos.
No obstante, ahora leo menos (por falta de tiempo). Y siempre leo por placer. Me gusta mucho el género chick-lit, me atrae mucho. Y a pesar de que otros lectores me miran por encima de sus portadas de sesusdos libros (en sentido figurado) porque según algunos gafapastas lo que leo no es literatura, yo disfruto. Que creo que es lo realmente importante, ¿no?
¿Tengo un e-reader, o al menos, intención de comprarlo?
Pues no, la verdad.
Y no se trata del tema tecnológico, porque nadie me puede acusar de tecnófoba: móvil táctil, BlackBerry, iPod, TomTom, portátil en dos versiones (17 y 10 pulgadas), Nintendo DS, PSP, PS3... Un e-reader se sentiría como en familia.
No es por eso, está claro. Es porque el e-reader me privaría de otros placeres de la lectura...
No entraría igual en las megalibrerías como a mí me gusta. No deambularía entre estanterías atestadas de libros de brillantes encuadernaciones. No pasaría el dedo por los lomos de los nuevos lanzamientos, fascinada. No evaluaría por las portadas si me gustaría la historia de dentro. No abriría los libros nuevos para olerlos. No arrugaría la nariz ante las contraportadas. No podría criticar la clasificación de los libros de la FNAC.
No decidiría mentalmente dónde colocar el nuevo libro, no tendría que pensar si clasificarlos por editorial, por autor, por tamaño... No me quedaría mirando mis estanterías de libros pensando cuál será el siguiente.
Tampoco escogería un papel de regalo bonito para forrar los libros, que no se estropeen cuando los llevo en el bolso. No andaría escogiendo marcapáginas cucos (no compro ninguno, pero busco cosillas que me sirvan).
No me quedaría dormida en el sofá con un libro sobre la tripa (me doy la vuelta dormida, se cae el e-reader y se rompe: me daría un limón). No me complacería ver el marcador de lectura avanzando poco a poco por el grosor del libro. Las últimas hojas de los libros no me harían cosquillas en los dedos cuando estoy a punto de acabar una historia. No abriría una página al azar para leer un párrafo cualquiera para crearme más emoción.
Claro que no digo de este agua no beberé, o mejor aún: este cura no es mi padre. Pero de momento, me quedo con los libros en papel de siempre. Se nota que me gustan, ¿verdad?




12 opiniones dadas...
Comparto totalmente contigo los placeres de tener un libro de papel entre las manos, me encanta y es una sensación única poder leerlo, sentir su peso, marcar las páginas, etc. además de lo bonito que queda verlos en estanterías.
Peeeero, yo hace unos meses renegaba totalmente de los e-readers y desde hace un par de semanas comparto techo con un Kindle. Me da penica porque sé que dejaré de comprar libros que antes "probaba" sin saber muy bien si me gustarían o no, pero estoy encantada en general. Vamos, que no soy muy coherente.
Pero eso, que comparto tu razonamiento. Nada como el papel.
Por suerte no son excluyentes.
Desde marzo tengo un sony y estoy encantada con él.
Sigo comprando libros en papel, aunque seguramente me lo pienso mejor antes de hacerlo.
Sí que es cierto que la electrónica no puede suplir el resto de los sentidos que utilizas al leer, el olor a papel, el tacto de las hojas...
Este tema da para tanto, que creo que también haré un post...
Opino lo mismo. A mi también me pirra leer y los chismes electrónicos... Pero paso del e-book. Ya leí un libro en pdf y no me gustó nada!! Con lo que mola ir pasando páginas, ojear lo que ya has leído y lo bien que huele un libro nuevo!
Totalmente de acuerdo, nada como un libro de los de papel. Y eso que me acabo de autorregalar un netbook, así que tampoco puede decirse que sea anti-tecnología.
Completamente de acuerdo con todos. Justamente ayer lo comentaba con una compañera, me encantan los aparatejos electrónicos peeeero en esto creo que no me pillarán.
El placer de entrar en una librería, el olor, el encanto de mirar las portadas, leer las contraportadas, sentir el papel en las manos y el gusto de ver como el marca páginas está cada vez más atrás y por fin el libro con la marca de haber pasado por tus manos un día y otro colocado en la estanteria... ainsss me encanta.
Estoy de acuerdo contigo... el e-reader es un caprichillo tecnologico atractivo, pero para los que disfrutamos de un libro mas allá de la historia que hay en sus paginas, el sistema tradicional nunca perderá su magia.
Vaya, muchas gracias por lo que me toca... Conste que lo que hizo que el post molara tanto fueron las intervenciones de los commentaristas.
Y prácticamente has escrito lo que yo iba a poner como segunda parte del post. A mi el reader me llama, es curioso, tiene su utilidad... pero como dice Onara, llega un momento en que un libro es más que únicamente la historia. Hoy tenía un rato libre y me he tenido que meter en una librería a hacer tiempo. Y el gustazo de pasearse por las estanterías, mirar los lomos, portadas, (h)ojear los libros... eso no tiene precio.
SONIX, a ver, yo no "reniego totalmente" de los e-readers, simplemente digo que no me llaman la atención porque para mí la lectura va más allá que el simple hecho de leer palabras. También soy una fan de los chismes, a lo mejor todo se reduce a ver quién gana: mi pasión por los libros o mi gusto por los chismes tecnológicos. ;)
BICHEJO, ea, pues espero tu post. :D Y te digo: a lo mejor si me compro un e-reader estoy encantadísima con él (porque además sería súpercuco), pero de momento no tengo pensado agenciarme uno.
VERÓNICA, pues sí, pues sí... Además, no lo he dicho, pero con todo el tiempo que paso delante de una pantalla (ordenador o tele) me pongo delante de otra... Uffff... Qué pereza me da.
THYSSLY, yo creo que el tema del e-reader va más allá de si te gusta la tecnología o no. Puede ser una excusa más, pero desde luego pienso que es la más irrelevante, porque todos tarde o temprano acabamos sucumbiendo a la tecnología. :)
NARAY, me da la sensación de que tarde o temprano nos pillarán a todos. ;) Pero seguiremos prefiriendo los libros impresos.
ONARA, completamente de acuerdo, pero mucho me temo que la magia del sistema tradicional, como tú dices, acabará siendo fagocitada por la tecnología, por mucho que una gran mayoría prefieran los libros a papel (si es el caso, que no lo sé). El post no es otra cosa que mi postura ante los e-readers, pero a pesar de todo creo que acabaremos sucumbiendo (y posiblemente, yo de las primeras), igual que los vinilos, con todo su encanto, acabaron sucumbiendo ante los CDs.
ER-MURAZOR, ¡de nada, hombre! Espero que finalmente escribas esa segunda parte del post. :D Como he comentado más arriba, creo que todos acabaremos cayendo, y que poco a poco las librerías irán perdiendo terreno como en su día las tiendas de discos (que ahora entras a una y da pena). Sin embargo, creo que este proceso -el de los libros-, será mucho más lento que el de los discos. Al menos, eso espero. :)
¡¡BESOS!! Y gracias por participar en el post para hacerlo más interesante (nunca lo digo, pero siempre os lo agradezco). ¡Abrazos! :D
A mí tampoco me llama la atención, por ahora sigo prefiriendo los de papel de toda la vida por todo lo que has dicho :D
Estoy de acuerdo contigo TO-TAL-MEN-TE ;)
Coincido con todos, prefiero mil veces el libro en papel. Me encantan las "mariconadas tecnológicas" pero esto no me llama pero ni de lejos. Donde esté un buen libro en papel, que se quite una pantalla. Y el encanto de pasearte entre estanterías, con el olor a libreria que te rodea... =)
Besos!
Absolutamente de acuerdo contigo en todos los placeres que proporcionan los libros en papel y que no podrán igualar nunca los ebooks.
Yo de momento tampoco estoy interesada, habrá que esperar a ver si compensa por el menor coste de los nuevos lanzamientos, aunque igualmente nunca tengo tiempo de ir al día,jeje.
¡¡Cuéntame tú qué opinas!!