¿Que si hubo sanción?
Ya lo creo que la hubo.
¿Que si la he pagado?
Por supuesto que no.
Porque, como es bien sabido, a cabezona no me gana nadie... Y teniendo en cuenta que de verdad, de corazón, creo que tengo razón, pues me metí de cabeza en el lío.
Y cuando estaba dentro del lío, me tuve que salir porque me di cuenta de que ni siquiera entendía la respuesta de Hacienda, que estaba plagada de términos legales, leyes, mandatos, decretos, párrafos, artículos, secciones, y demás referencias que no sé si dirían algo concreto, pero acojonaban.
Qué coraje me da cuando no me entero de lo que me están hablando, y sobre todo, se regocijan de ello...
Lo que sí estaba bien claro, en un lenguaje llano y sencillo, es que me pedían una pastaza más los intereses de demora, y que si no pagaba en un plazo de un mes, me aplicarían otra sanción mayor. Eso sí se aseguran de que la gente lo entienda...
Así que me fui a un asesor, aunque yo lo necesitaba más bien como traductor: yo le expliqué lo que pasaba, y él lo único que tenía era que pasarlo al lenguaje rimbombante que se usan en este tipo de comunicaciones (con un poco de suerte, ellos no entenderían lo mío como yo no entiendo lo suyo y me dejarían en paz). Le dí también millones de fotocopias -las mismas que ya entregué pero que, por lo que parece, ni miraron-, y el asesor mandó en mi nombre dos folios ininteligibles sobre legislatura y reales decretos que me amparaban en virtud de la normativa vigente para que declaran nulo de pleno derecho el...
Ay, no sé. Pero sonaba a defensa firme, y chunga. Sobre todo chunga.
Así que cual partido de tenis, ya he mandado un derechazo sobre-liftado (entiendo tanto de tenis como de temas administrativos, pero parece que aquí, cuanto más complejamente te expreses, más profesional pareces); ahora estoy a la espera de que me devuelvan el golpe...
Ya lo creo que la hubo.
¿Que si la he pagado?
Por supuesto que no.
Porque, como es bien sabido, a cabezona no me gana nadie... Y teniendo en cuenta que de verdad, de corazón, creo que tengo razón, pues me metí de cabeza en el lío.
Y cuando estaba dentro del lío, me tuve que salir porque me di cuenta de que ni siquiera entendía la respuesta de Hacienda, que estaba plagada de términos legales, leyes, mandatos, decretos, párrafos, artículos, secciones, y demás referencias que no sé si dirían algo concreto, pero acojonaban.
Qué coraje me da cuando no me entero de lo que me están hablando, y sobre todo, se regocijan de ello...
Lo que sí estaba bien claro, en un lenguaje llano y sencillo, es que me pedían una pastaza más los intereses de demora, y que si no pagaba en un plazo de un mes, me aplicarían otra sanción mayor. Eso sí se aseguran de que la gente lo entienda...
Así que me fui a un asesor, aunque yo lo necesitaba más bien como traductor: yo le expliqué lo que pasaba, y él lo único que tenía era que pasarlo al lenguaje rimbombante que se usan en este tipo de comunicaciones (con un poco de suerte, ellos no entenderían lo mío como yo no entiendo lo suyo y me dejarían en paz). Le dí también millones de fotocopias -las mismas que ya entregué pero que, por lo que parece, ni miraron-, y el asesor mandó en mi nombre dos folios ininteligibles sobre legislatura y reales decretos que me amparaban en virtud de la normativa vigente para que declaran nulo de pleno derecho el...Ay, no sé. Pero sonaba a defensa firme, y chunga. Sobre todo chunga.
Así que cual partido de tenis, ya he mandado un derechazo sobre-liftado (entiendo tanto de tenis como de temas administrativos, pero parece que aquí, cuanto más complejamente te expreses, más profesional pareces); ahora estoy a la espera de que me devuelvan el golpe...








