Pues sí: justo al día siguiente de cumplir 33 años, mi chico salió huyendo. Hizo maleta y puso tierra de por medio. Más de 700 kilómetros de tierra, casi nada.
No me sentó muy bien, la verdad.
Pero bueno, le saqué partido a mi soltería: pude aprovechar para comer atún en mi casa tranquilamente, hacerme ensaladas y locuras de ese estilo. Un despiporre total.
Y ahí estaba yo un Jueves por la noche, con un PLANAZO:
* Sola.
* Con un pijama arrugado y dado de sí.
* Sola.
* Sin haber salido de casa más que para ir a trabajar y comprar atún.
* Sola.
* Con una tostada para cenar.
* Sola.
* Con frío porque puse la calefacción al llegar (dos horas antes).
* Sola.
* Sin haber hablado con mi chico en todo el día.
* Sola.
Y bueno, puede que debiera señalar que me sentía un poco SOLA, porque estaba SOLA, igual que toooooooooooooooooda la semana post-cumpleaños.
Entonces sonó el teléfono y era EL FUGITIVO, que por fin se acordaba de su solitaria y un poco resquemorosa pero hermosa esposa.
Sonó insultantemente alegre.
- ¡Hola! ¿Qué haces?
- Pues nada, aquí, sola, cenando.
- Ah, pues yo ahora iba a salir a cenar con Fulanito.
- ¿Sí?
- Sí, al sitio ese de las patatas bravas, ¿te acuerdas?
Miré mi tostada con infinita tristeza y casi me pareció oler las patatas bravas, una de las cosas que nos zampamos la vez que estuvimos en ese sitio nosotros dos, que no era el sofá de casa, y yo no llevaba un pijama horrible, hacía calorcillo, y en fin, en conjunto era una situación mucho más positiva.
- Sí que me acuerdo. ¿Cuándo vas a venir?
- El Domingo.
- ¿Y no te podías venir el Viernes?
- Jo, ya lo hablamos, me quedo por aquí, pero no te preocupes: ¡te llevaré avellanas!
Ahhhhhhhhhhh, bueno, vaaaaaaaaaaaaaaale. Haberlo dicho antes, hombre. ¡Me vas a traer unas avellanas, entonces está todo bien, SOY FELIZ, avellanas, yupiiiiiiiiiiii!
Grrrrrrrrrrrrrr...
______________
NOTA ACLARATORIA: Cuando mi chico va a su tierra, asalta la tienda de su barrio y se trae kilos y kilos de pipas que se zampa viendo deportes, y como sabía que iba a ir, dos días antes le pedí que me comprara unas poquitas avellanas sueltas para hacer un experimento culinario. De ahí lo de las avellanas.
No me sentó muy bien, la verdad.
Pero bueno, le saqué partido a mi soltería: pude aprovechar para comer atún en mi casa tranquilamente, hacerme ensaladas y locuras de ese estilo. Un despiporre total.
Y ahí estaba yo un Jueves por la noche, con un PLANAZO:
* Sola.
* Con un pijama arrugado y dado de sí.
* Sola.
* Sin haber salido de casa más que para ir a trabajar y comprar atún.
* Sola.
* Con una tostada para cenar.
* Sola.
* Con frío porque puse la calefacción al llegar (dos horas antes).
* Sola.
* Sin haber hablado con mi chico en todo el día.
* Sola.
Y bueno, puede que debiera señalar que me sentía un poco SOLA, porque estaba SOLA, igual que toooooooooooooooooda la semana post-cumpleaños.
Entonces sonó el teléfono y era EL FUGITIVO, que por fin se acordaba de su solitaria y un poco resquemorosa pero hermosa esposa.
Sonó insultantemente alegre.
- ¡Hola! ¿Qué haces?
- Pues nada, aquí, sola, cenando.
- Ah, pues yo ahora iba a salir a cenar con Fulanito.
- ¿Sí?
- Sí, al sitio ese de las patatas bravas, ¿te acuerdas?
Miré mi tostada con infinita tristeza y casi me pareció oler las patatas bravas, una de las cosas que nos zampamos la vez que estuvimos en ese sitio nosotros dos, que no era el sofá de casa, y yo no llevaba un pijama horrible, hacía calorcillo, y en fin, en conjunto era una situación mucho más positiva.
- Sí que me acuerdo. ¿Cuándo vas a venir?
- El Domingo.
- ¿Y no te podías venir el Viernes?
- Jo, ya lo hablamos, me quedo por aquí, pero no te preocupes: ¡te llevaré avellanas!
Ahhhhhhhhhhh, bueno, vaaaaaaaaaaaaaaale. Haberlo dicho antes, hombre. ¡Me vas a traer unas avellanas, entonces está todo bien, SOY FELIZ, avellanas, yupiiiiiiiiiiii!
Grrrrrrrrrrrrrr...______________
NOTA ACLARATORIA: Cuando mi chico va a su tierra, asalta la tienda de su barrio y se trae kilos y kilos de pipas que se zampa viendo deportes, y como sabía que iba a ir, dos días antes le pedí que me comprara unas poquitas avellanas sueltas para hacer un experimento culinario. De ahí lo de las avellanas.
jajaja todo se salva gracias a las avellanas. Eres como un ardillo, que se le va a hacer xDDD.
ResponderSuprimirAiii mi pobriña, que está solica. Muchos besitos desde aquí (en mi soledad permanente, que eeeej mú triiiijte!!) y achuchones!! :****
Oh, las ardillas son monas. :) Aunque tienen muy mala leche, como yo. :D
SuprimirGracias por los achuchones, guapa. ¡¡MUACKS!!
Espero que por lo menos te trajera un saco de avellanas xD
ResponderSuprimir