23 febrero 2012

Quedarse fuera...

Con el corazón en la mano, yo no creo que sea envidia. Puede parecerlo, pero de verdad no creo que lo sea. Aunque mira, si al final resulta que ésa es la palabra para describirlo, pues bueno, no tengo problema.

Pero es que no entiendo por qué hay distintos modos de actuar ante el mismo caso (o al menos, muy semejante), y claro, pasa que siempre soy yo la que recibo menos que cualquiera. A mí me puede hacer falta igual que a los demás recibir una palabra amable, una palmadita en la espalda, un gesto de ánimo... Pero no. No es así. Es que tú no lo necesitas, ah, pues vale. Porque tú lo dices. Porque no lo pido. Porque sigo andando. Porque estoy aquí.

El caso es que me siento una accionista mayoritaria para la toma de decisiones difíciles, pero que se queda fuera del reparto de beneficios, no tiene plaza de párking ni iPad corporativo ni nada. Sólo lo malo.

Y eso cansa.

Y frustra.

Mucho.

4 comentarios:

  1. Ánimo, que es viernes, chiqui ;)

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  2. No es la ausencia lo que duele, es la injusticia. Todos, querida, hemos sentido eso en algún momento, se llama desprecio.

    No te sientas tan mal. Lo único que necesitas en este momento es un gran abrazo.

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  3. Me siento igual que tú...
    Siempre soy la que ayuda, escucha, da cariño... pero cuando yo tengo un día malo, o una periodo en el que también quiero que se acuerden de mi existencia... parece que todo se vuelve invisible y todos creen que tú no lo necesitas...

    Ánimo :)
    Verona.Firenze.

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